¿Es conveniente regular la calidad del servicio de internet móvil en el Perú?

Es viernes por la noche y el frío de Lima hace que Fernando se quede en casa sin ganas de salir. Felizmente, hace unos días adquirió un plan 4G de datos ilimitados, y de inmediato se suscribió a NETFLIX para ver todas las temporadas de su serie favorita: Game of Thrones. Prende la tablet e inicia la descarga de la primera temporada, pero pasan 30 minutos y parece que nunca va a terminar, así que se da por vencido y se va a dormir.

En otro lado del país, Francisco quiere saber si el precio que le han ofrecido pagar por su cosecha de cacao, se ajusta a lo que paga actualmente el mercado. Por ello, se dirige a la parte alta del pueblo para captar la mejor señal celular y busca en el internet 2.G de su celular cómo se están moviendo los mercados de la capital. Si bien cada página consultada demora varios minutos en abrir, la espera vale la pena y varios soles adicionales.
Como lo demuestra el ejemplo anterior, la velocidad de acceso a Internet en redes móviles se ha convertido en un elemento importante en nuestras actividades diarias. Las empresas operadoras han cambiado la orientación de su oferta comercial hacia la transmisión de datos de altas velocidades y los usuarios exigimos -cada vez más- que la calidad de este servicio sea óptima de acuerdo al plan contratado.

En este escenario, OSIPTEL ha publicado el nuevo Reglamento General de Calidad de los Servicios Públicos de Telecomunicaciones que, entre otros aspectos, establece herramientas de medición del servicio de acceso a Internet fijo y móvil, con la finalidad de proporcionar a los usuarios “elementos que les permitan conocer la calidad del servicio prestado, de manera objetiva y comparable”. Sin bien ello parece una buena noticia para los usuarios, conviene preguntarnos si, para un mercado de internet móvil como el nuestro, resultaba conveniente establecer una regulación de calidad como la establecida por el Regulador.

De acuerdo con lo señalado por la Global System for Mobile Communications Association (GSMA), la calidad de servicio es un concepto que requiere definir, medir y controlar los elementos de la red de telecomunicaciones para lograr un nivel satisfactorio de calidad del servicio. Siendo ello así, la empresa operadora combina los diferentes parámetros de calidad de funcionamiento de la red para: (i) atender sus propias exigencias económicas, (ii) conseguir la satisfacción del usuario y (iii) diferenciar sus productos y servicios respecto de la competencia. En otras palabras, la calidad del servicio es una variable clave para que las empresas operadoras puedan competir en el mercado.

Bajo esta perspectiva, la calidad del servicio no sólo promueve la innovación en el mercado generando inversiones que buscan la diferenciación de los productos de cada empresa competidora sino que, además, genera eficiencia en beneficio de los usuarios en la medida que permite a las empresas segmentar el mercado, adecuar la oferta comercial a la demanda de los clientes, controlar sus costos y optimizar la relación precio/calidad.

Por ello, si la regulación impuesta no es adecuada o resulta muy onerosa para las empresas, éstas podrían optar por brindar el servicio de internet móvil sólo en aquellos lugares donde se pueda cumplir las metas establecidas por el Regulador, incrementando la brecha de acceso que se presenta en la actualidad. Así, ante la amenaza de una multa por parte del Regulador, la empresa puede preferir dejar de brindar o no expandir su servicio en aquellas zonas alejadas del país donde los niveles de calidad exigidos por éste no se pueden garantizar, en perjuicio de los usuarios que más lo necesitan. Entonces, el resultado de la regulación de calidad será que Fernando descargará más rápido su serie favorita, pero Francisco no podrá conocer el precio del cacao en la capital.

Dejando de lado la conveniencia para el mercado nacional y concentrándonos en la viabilidad técnica de calcular objetivamente los niveles de calidad establecidos por el Regulador, debemos señalar que resulta muy difícil garantizar la velocidad de transmisión de datos en una red de Internet móvil.

En primer lugar y a diferencia de lo que ocurre con los servicios fijos, los servicios móviles celulares comparten sus recursos de red (espectro, usuarios por celda, red de transmisión, etc.) entre la totalidad de sus usuarios. Por tal motivo, las empresas diseñan su red sobre la base de patrones de uso que dependen de la cantidad de conexiones simultáneas esperadas, la ubicación geográfica, los servicios demandados, la movilidad de los usuarios, entre otros factores. Esta característica hace que estas empresas estén sujetas a factores externos (clima, distancia con el usuario, tráfico vehicular, aglomeración de personas, obstáculos entre el usuario y la celda, etc.) que pueden modificar la velocidad de transmisión de datos en un tramo de la red, en distintos momentos.

Además, Internet está constituida por redes de datos de distintos operadores, en los que la información enviada se divide en paquetes que siguen diferentes rutas para llegar a su destino final. En este camino, estos paquetes de datos pueden sufrir pérdidas de información o retrasos que no pueden ser controlados por la empresa operadora, dado que la misma sólo es responsable de un tramo de conectividad. Por ello, a estas redes se les denomina redes “best effort”.

Por las razones expuestas y siguiendo las recomendaciones de la GSMA, consideramos que la regulación de la calidad del servicio de internet móvil en nuestro país debe ser mínima y orientada a: (i) la expansión del servicio en las zonas más alejadas, (ii) facilitar la toma de decisiones informadas por parte de los usuarios y (iii) reconocer las diferencias entre las redes de acceso fijas y móviles a efectos de que la regulación se ajuste a las características técnicas del servicio.

Sólo de esta manera, Fernando y Francisco podrán gozar de un servicio de internet móvil de calidad, que mejora día a día producto de la competencia y que se ajusta a sus necesidades de comunicación y entretenimiento.